José
Luis Cuevas nace en México, D.F., en 1934. Desde temprano mostró
su talento hacia las artes plásticas, pues a los cinco años
de edad ganó el Premio Nacional de Dibujo Infantil, premio
que le fue entregado por el entonces presidente de México,
Lázaro Cárdenas. De igual forma, su aptitud como artista
se hizo evidente en su primer autorretrato que realizó cuando
apenas tenía diez años. Más adelante, José
Luis Cuevas se dedica a ilustrar libros de cuentos.
A pesar de que este maestro de la plástica mexicana se considera
autodidacta, cursó algunos estudios en la Escuela Nacional
de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda y posteriormente estudió
artes gráficas en la Institución de Enseñanza
Universitaria de la Ciudad de México. En 1953, José
Luis Cuevas realiza su primera exposición en la Galería
Prisse de la Ciudad de México y un año después,
en la Panamerican Union en Washington, D.C, en donde logra vender
toda la obra de la exposición.
Asimismo, en la década de los cincuenta participa con un grupo
de jóvenes artistas, entre los que estaban Alberto Gironella,
Pedro Coronel, Francisco Icaza, Enrique Echeverría y Manuel
Felguérez, quienes se opusieron a la llamada “Escuela
Mexicana de Pintura” caracterizada por el realismo social que
imperaba en el arte mexicano de esta época; enfrentaron los
planteamientos del muralismo oficial y es por ello que José
Luis Cuevas aparece como uno de los grandes exponentes de la Generación
de la Ruptura. En este sentido cobra notoriedad gracias al manifiesto
conocido como la Cortina de Nopal (publicado en el Suplemento “México
en la Cultura” del periódico Novedades entre 1957 y 1959).
En esa serie de artículos, Cuevas da a conocer su ideario estético,
basado en la libertad de expresión tanto formal como temática
entre los artistas jóvenes que querían alejarse de la
Escuela Mexicana de Pintura, particularmente del muralismo y de su
entonces ya obsoleto mensaje de contenido político y social.
En 1955 expone en la Galería Edouard Loeb de París,
en donde conoce a Pablo Picasso, quien admira y disfruta a tal grado
las obras de Cuevas que termina adquiriendo dos obras de la exposición.
En el plano del arte internacional, José Luis Cuevas es reconocido
como uno de los grandes iniciadores de la rebelión neofigurativa.
A partir de ese momento, y gracias al gran éxito adquirido,
el autor fue invitado a trabajar en talleres de distintas partes del
mundo, incluyendo el Tamarind Workshop de Los Angeles, California,
Poligrafía en Barcelona en 1981, así como en el Taller
Kyron, México.
Cabe destacar que José Luis Cuevas ha sido merecedor de importantes
menciones y premios, como el Primer Premio Internacional de Dibujo
en la V Bienal de Sao Paulo (1959), el primer Premio Internacional
de Grabado en la I Trienal de Nueva Delhi (1968), El Premio Nacional
de Ciencias y Artes de México, recibió la orden de Caballero
de las Artes y de las Letras de la República Francesa (1991),
ingresa al Sistema Nacional de Creadores como Creador Emérito
(1993), entre otros muchos reconocimientos que diversos Países
y organismos le han otorgado.
Sus obras más características son retratos dibujados
de criaturas desfiguradas, con las que el autor comunica la energía
y debilidad del hombre contemporáneo y sus problemas de interrelación.